A la felicidad por la cocina, con el nuevo libro de Karlos Arguiñano: 'La alegría de cocinar'

Karlos ArguiñanoKarlos Arguiñano ha presentado en Zarautz su nuevo libro, 'La alegría de cocinar'. (JAVIER ETXEZARRETA / EFE)

Mucho antes de que el fenómeno MasterChef convirtiera a media España en gourmet, crítica gastronómica y experta cocinillas, los fogones televisivos tenían ya un rey indiscutible: Karlos Arguiñano (Beasáin, Guipúzcoa, 1948). Varias generaciones aprendieron a freír un huevo viendo su programa, que ahora se emite en Antena 3 (de lunes a viernes, a las 13.15 horas) con el nombre Karlos Arguiñano en tu cocina.

Precisamente a "pochar, sofreír, reducir, escaldar, macerar; elaborar una buena salsa, preparar una masa, marinar una carne; combinar ingredientes, gestionar tiempos de cocción, potenciar sabores" nos quiere enseñar esta vez el cocinero vasco –la palabra chef no casa con su estilo campechano– con su nuevo libro, La alegría de cocinar (Planeta). Este miércoles lo presentó invitando a la prensa a compartir delantal en su escuela de hostelería Aiala en Zarautz, donde tiene también su casa y su hotel-restaurante.

No es ni mucho menos el primer recetario que escribe. Los últimos los ha dedicado a la sabiduría culinaria que pasa de madres a hijos(En familia con Karlos Arguiñano, 2014), a los grandes platos regionales con su toque "rico rico" (A mi manera, 2015) y a los aromas que nunca deberían perderse (Sabores de siempre, 2016).

El nuevo reto de Karlos Arguiñano, muy en línea con su espacio en televisión, es enseñar cocina "a quienes nunca la pisan" e inculcar el placer de elaborar un plato además de degustarlo. En realidad, como lleva haciendo desde que saltó a TVE en 1992.

Pero hay un elemento que no puede faltar si hablamos del estilo Arguiñano: la alegría que ha querido que titule su libro. Para él, la cocina es un gozo con el que evadirse del estrés cotidiano, una idea que impregna todos sus platos, igual que el perejil. Y en ella –como explica en el prólogo– no pueden faltar "cuatro ingredientes básicos: higiene, productos frescos, cariño y alegría". El cariño "diferencia la buena de la mala cocina", pero esa alegría es el sello indiscutible de Karlos Arguiñano.

Cocinar no tiene que ser complicado, tiene que ser un momento bueno"

La alimentación saludable es otro de los valores que busca transmitir, pues se declara en guerra "contra la obesidad infantil". "Un niño bien alimentado está preparado para jugar, para estudiar, para amar", defiende. No pierde la oportunidad de criticar los programas de cocina con menores: "Una cosa es que hagan galletas el domingo por la tarde con la abuela o la madre, pero que estén haciendo espumas de jengibre para unos muslos de pintada me parece exagerado", explicaba  el miércoles. "Es justo lo contrario de lo que hago yo".

Aparte de las más de 200 recetas –como el bacalao ajoarriero con huevo escalfado que preparó con ayuda de los invitados en la presentación de su libro–, en las 448 páginas de La alegría de cocinar también hay trucos, consejos y técnicas básicas. Los inexpertos podrán aprender a lavar una lechuga, escaldar un tomate o pelar alcachofas; los verdaderos cocineros, a preparar algunas de las recetas favoritas de Arguiñano.

En su cruzada en pro de la cocina fácil, Arguiñano sigue defendiendo después de 50 libros (desde El menú de cada día, de 1992) que cocinar "no tiene que ser complicado, tiene que ser un momento bueno". Entre estas Recetas para disfrutar y sorprender están algunas de sus favoritas –con perejil, seguro–. Se lanza con 20.000 ejemplares, aunque del anterior vendió 80.000 copias.

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