Los jueces convocan a Fillon para imputarle por los sueldos a su esposa

Los jueces convocan a Fillon para imputarle por los sueldos a su esposa

Francois Fillon visita una Feria Internacional de Agricultura en París. AFP / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

François Fillon, el candidato conservador, resiste contra el viento y la marea de los jueces que le investigan por los sueldos a su esposa, Penelope. Los magistrados le han citado para el día 15 para declararle imputado en la causa. En una solemne comparecencia en su sede electoral, Fillon ha dicho que aguantará hasta el final porque se considera víctima de "un asesinato político". "No cederé, no me rendiré, no me retiraré", ha proclamado antes de decir que solo se somete al veredicto de las urnas, no de los jueces.

Acosado por el escándalo de los sueldos de su esposa como supuesta asistente parlamentaria, François Fillon ha interrumpido este miércoles su campaña electoral a menos de dos meses de las presidenciales. El acto suspendido esta mañana era una visita y un recorrido por el Salón de la Agricultura en París. Para todo candidato, y para cualquier dirigente político, es obligado el paso por ese salón representativo de un sector estratégico en Francia. En este contexto de máxima tensión, Bruno Le Maire, exministro de Agricultura de 47 años, ha dimitido como responsable de Asuntos Internacionales de la campaña del candidato conservador. "Creo en el respeto de la palabra dada, es indispensable para la credibilidad de la política", ha dicho en un comunicado Le Maire, quien señala que renuncia por "sus principios". 

MÁS INFORMACIÓN

  • El escándalo Fillon pasa a los tribunales ante los indicios de delito
  • La fiscalía decide seguir investigando a Fillon por presunta malversación de fondos
  • La campaña francesa cae en el desconcierto de candidatos y programas
  • Fillon se revuelve contra la justicia y exige parar “la investigación ilegal”

Tras la suspensión del acto electoral de este miércoles el candidato ha realizado una comparecencia pública tan inesperada como violenta. Fillon ha arremetido contra los jueces. "Solo el sufragio universal, y no un procedimiento lanzado ad hoc en mi contra, puede decidir quién es el presidente de la República". Para el exprimer ministro, ha sido "violado" el Estado de derecho porque él no ha sido tratado "como otro justiciable más" y, por el contrario, se han registrado "irregularidades graves" . Más bien, dice en una frase inédita para un exjefe de Gobierno, es víctima de "un asesinato político". Incluso ha roto su mutismo en esta campaña el presidente de la República, el socialista François Hollande, para deplorar que se cuestione a la magistratura del país.

Que es un "asesinato político" lo prueba, según Fillon, la rapidez de la instrucción, la inmediatez de su imputación y la elección del 15 de marzo para citarle, solo dos días antes de que concluya el plazo para presentar los avales para su candidatura. "Os pido resistir. Lo hago yo, lo hace mi familia. Solo el pueblo puede decidir".

"No me retiraré. Iré hasta el final. Seré candidato a la presidencia de la República. Y con una determinación redoblada, reiteró el candidato, porque, al margen de "sus errores", "es la democracia" la que está siendo desafiada. "Francia es más grande que mis errores", dijo tras escudarse de nuevo en su legitimidad como candidato -cuatro millones de votos en las primarias- y en la próxima cita en las urnas.

El acto en el Salón de Agricultura ya presentaba importantes problemas de seguridad para Fillon, como habían reconocido en su partido, Los Republicanos. Raro es el mitin o acto electoral de Fillon en el que no se presente un grupo de personas para insultarle y afearle que haya empleado en el Parlamento a su esposa, que cobró en total alrededor de 900.000 euros, indemnización incluida.

En el caso del Salón, el peligro era más elevado, porque entre los agricultores hay muchos votantes del ultraderechista Frente Nacional. Más del 40%, según las últimas encuestas. Con varias horas de retraso, Fillon acudió finalmente al salón, donde fue recibido en medio de una ensordecedora protesta general de los agricultores. La líder del FN, Marine Le Pen, visitó precisamente el salón el martes en medio de aplausos y muestras de afecto.

Primera y grave disensión interna

C. Y.

El supuesto cierre de filas con François Fillon entre Los Republicanos ha mostrado este miércoles la primera fisura. Y es muy profunda. Lleva el nombre es Bruno Le Maire, uno de los más destacados colaboradores del candidato conservador, que acusa al candidato de incumplir su palabra por seguir en la brecha pese a que será imputado en breve.

Le Maire ha tirado la toalla y ha dimitido de su puesto en el puente de mando de la campaña solo unos minutos después de que Fillon dijera que de ninguna manera dejará se ser candidato porque se siente víctima de “un asesinato político”.

Le Maire es una de las principales figuras de la nueva generación de Los Republicanos. A sus 47 años, este diputado y exministro de Agricultura con Nicolas Sarkozy cree y comenta en público que ha llegado la hora de que su generación llegue al poder. Por eso, se presentó a las primarias de la derecha como candidato al Elíseo. Fue eliminado en la primera vuelta tras recoger solo el 2,4% de los votos.

Pese a todo, nadie pone en duda su valía. Por eso, Fillon lo incorporó a su equipo de campaña como responsable de asuntos europeos y de política internacional en general. De hecho, era el ministro en la sombra de Los Republicanos. Ahora, sin embargo, recuerda que el líder conservador prometió retirarse de la campaña si era imputado. “Creo en la palabra dada. Es indispensable para la credibilidad”.

La dimisión de Le Maire, que probablemente sea secundada por otros, se suma a las ya previsibles y duras reacciones de dirigentes de otros partidos. El candidato socialista Benoît Hamon ha dicho que las declaraciones de Fillon son “de una violencia increíble ante los magistrados y la justicia”.

Para Christophe Cambadélis, primer secretario de los socialistas, la actitud de Fillon muestra “la descomposición de la derecha” que solo beneficia a la ultraderechista Marine Le Pen.

Fillon ha llegado a decir el pasado fin de semana que en Francia hay un clima “de casi guerra civil” al referirse a los ataques e insultos que recibe. Pese a todo, había mantenido esa arriesgada visita para este miércoles. La sorpresa ha sido su intempestiva anulación.

Fillon ha comparecido tras convocar a los máximos dirigentes de su partido y tras hablar con el alcalde de Burdeos, Alain Juppé, y con el expresidente Nicolas Sarkozy, que perdieron frente a él las primarias de la derecha en noviembre pasado. El candidato, según fuentes del partido, ha recabado el apoyo cerrado de todos. Ya lo hizo también cuando arrancó el caso en enero y los dirigentes cerraron filas con él. "No hay plan B", repite el partido.

"Iré hasta el final", prometió el propio Fillon hace dos semanas. Cuando La Fiscalía Nacional Financiera abrió una investigación preliminar hace 40 días, Fillon afirmó que dimitiría si era imputado. Tres semanas después, se retractó y dijo que no renunciaría en ningún caso y que se remitía al "veredicto de las urnas", una táctica ya conocida en España en casos de corrupción de miembros del Partido Popular.

En paralelo, los abogados de Fillon y su esposa afirmaron hace dos semanas que la investigación sobre Fillon es "ilegal" porque no respeta "el principio de separación de poderes". Según su particular interpretación, el Parlamento es la única instancia que puede pedir cuentas sobre el dinero que da a los diputados y senadores para que lo empleen en sus cometidos.

Fillon es diputado y, como imputado, tendría que ser la Asamblea Nacional la que decidiera levantarle o no su inmunidad. En todo caso, ni los tiempos judiciales ni los parlamentarios permiten una decisión definitiva antes de las presidenciales: la primera vuelta el 23 de abril y la segunda, el 7 de mayo.

Pese a ese argumento, la Fiscalía "judicializó" el caso. Desde la semana pasada, tres magistrados instruyen una causa contra el matrimonio Fillon y otros implicados en el caso, incluidos dos hijos del candidato, también empleados como supuestos asistentes del ex primer ministro.

Desde que estalló el escándalo, los sondeos castigan a Fillon semana tras semana. Si las elecciones fueran esta semana, el candidato de Los Republicanos será eliminado en la primera vuelta, lo que supondría un durísimo golpe para la derecha. A la segunda vuelta pasarían la ultraderechista Marine Le Pen y el centrista Emmanuel Macron, que precisamente ha visitado este miércoles con normalidad absoluta el Salón de Agricultura.