La justicia francesa condena a Teodorín Obiang a tres años de cárcel por corrupción

La justicia francesa condena a Teodorín Obiang a tres años de cárcel por corrupción

El tribunal le impone, también, una multa —que no deberá pagar si no reincide— de 30 millones de euros, según señalan fuentes de Transparencia Internacional, la ONG que denunció a Teodorín y logró que se embargaran todas sus propiedades en París durante la instrucción de este caso denominado "Bienes mal adquiridos". La defensa de Obiang, representada por Sergio Abeso Tomo, recurrirá el fallo.

La condena a Teodorín Obiang lleva implícita la confiscación definitiva todos los bienes que adquirió  en Francia con el dinero saqueado en Guinea Ecuatorial y cuyo valor supera los 110 millones de euros, en especial un gigantesco edificio de 4.500 metros cuadrados en el número 42 de la avenida Foch, por el que pagó 25 millones de euros, y una colección de coches de lujo y obras de arte. Didier M., su mayordomo en París, definió asi su vida en la capital francesa: " Alcohol, putas y drogas".

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El testimonio de un ecuatoguineano al que intentaron asesinar en Madrid ha sido clave en el fallo

El hijo del dictador africano se enfrentaba a una condena de diez años de prisión y a una multa de 50 millones de euros, aunque desde el principio del proceso y debido a las características de la legislación francesa tanto la acusación como la defensa sabían que la condena no obligaría a su ingreso en prisión. "Es una condena simbólica, pero de gran trascendencia política y jurídica por ser quien es", señala a EL PAÍS una fuente judicial francesa. 

Durante la vista del juicio, celebrado en París el pasado mes de junio, tuvo especial relevancia el testimonio de Germán Pedro Tomo, de 57 años, empresario ecuatoguineano residente en Alcorcón  (Madrid) quien describió al tribunal las prácticas corruptas de Teodorín en la empresa pública guineana Somagui Forestal cuando ostentaba el cargo de ministro de Agricultura y Bosques. Tomo vive protegido por la Policía desde hace años.

Ocho emprendedores españoles revelaron a EL PAÍS los métodos corruptos de Teodorín y fueron llamados a declarar en 2012 en la Fiscalía Anticorrupcíón en Madrid ante una comisión judicial francesa dirigida por Roger Loire y René Grouman, fiscales que investigaron el caso en París. Todos corroboraron los chantajes a los que fueron sometidos por el hijo del presidente Obiang cuando dirigía la empresa Somagui Forestal.

El camino de este testigo hasta la celebración del juicio no ha sido fácil. Amenazas, chantajes y un intento de asesinato frustrado, en 2005, en su domicilio madrileño que estuvo a punto de costarle la vida a su hermano Manuel al que dos sicarios colombianos contratados por dos españoles que residían en Guinea Ecuatorial apuñalaron por error cuando salía de su casa. 

La presidenta del Tribunal Correccional de París, Bénédicte de Perthuis, ha subrayado en la lectura de la sentencia que "hay pocas dudas" de que el dinero utilizado por Obiang  procedía de prácticas de "malversación de fondos públicos" y de "corrupción" del actual vicepresidente en su país, según informa Efe.

La magistrada ha recordado que como ministro de Agricultura y de Recursos Forestales, a mediados de los años 2000, sus ingresos rondaban los 80.000 dólares anuales y "no tenían comparación posible" con los flujos de decenas de millones de dólares constatados en sus cuentas, que según insistió habían salido en buena medida del Tesoro Público ecuatoguineano.

Las pesquisas contra Teodorín Obiang en Francia se iniciaron tras una denuncia presentada por la ONG Transparency International, organización a la que ahora deberá indemnizar con el pago de 10.000 euros, según señala el fallo judicial. El hijo del presidente de Guinea Ecuatorial llegó en octubre de 2015 a un acuerdo con la Justicia norteamericana para que se cerrara su caso por fraude y blanqueo de capitales en EE. UU. Aceptó vender su casa en Malibu, valorada en 30 millones y parte de la colección iconográfica de Michael Jackson, y entregar el dinero a organizaciones de caridad en EE.UU. que ayudan al pueblo guineano.

Teodorín, apodado también El Patrón en su país, no ha acudido a París a la lectura de la sentencia. Tampoco lo hizo al juicio al que asistieron decenas de periodistas de todo el mundo. Durante la investigación que ha durado varios años, los jueces franceses llegaron a dictar una orden de busca y captura contra el hijo de Obiang lo que le impidió visitar Europa. Posteriormente la orden se anuló y declaró por videoconferencia.