Basureando La basura y los recicladores informales: ¿Por qué México no?

Por Tania Espinosa Sánchez*
@espinosamente

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Hay una larga historia de desamor entre la sociedad mexicana y… la basura. ¿La basura? Una mezcla de individualismo e ignorancia ha logrado que México, con una de las ciudades más grandes del mundo y con una cantidad importante de residuos, se quede rezagado respecto de movimientos sociales, artísticos, jurídicos, empresariales, y en realidad, de cualquier otro tipo.

Después de platicar durante días con habitantes de las colonias Guerrero, Morelos, Tlatelolco, Santa María la Ribera y Atlampa, resultó ser la basura una constante preocupación ciudadana. Que si la basura que queda después de que se quita el mercado, que si la basura que hay abajo del puente peatonal, que si la alameda del kiosco siempre está sucia, que si hay una montaña de basura en las vías desde hace años donde han aparecido cuerpos… sí, cadáveres.

Como consecuencia, decidí dedicar mi tesis de maestría al tema, revisándolo como política pública o analizando el servicio de limpia con una visión de gobierno (lo que sea que eso signifique). Ello me llevó a sumarme a un grupo de estudiantes de Harvard que estaban realizando un proyecto de desarrollo urbano para la delegación Iztapalapa, por el cual el delegado Jesús Valencia fue muy sonado. Y en cuanto expresé mi interés en el tema de la recolección de residuos sólidos, no tardó en salir a relucir también el nombre del difunto Zar de la Basura, oriundo de la zona.

Cada vez que platicaba con alguien en la Ciudad de México sobre el tema de mi investigación, escuchaba alguno de los siguientes comentarios fáciles: cuidado, porque hay mafias envueltas y son peligrosas; cuidado, porque hay muchos intereses de por medio; la basura es un negocio; los pepenadores son unos mafiosos; el servicio es imposible de mejorar por el sindicato y los pepenadores.

Así que me puse a investigar sobre los pepenadores que, con tan mala fama, algún impacto debían tener en el servicio público de limpia. Entonces encontré que sí tienen un impacto, positivo, al realizar el reciclaje de residuos. La mayoría de los pepenadores tienen bajos ingresos, carecen de condiciones decentes de trabajo y, por lo tanto, de condiciones dignas de vida.

Estos trabajadores están alrededor del mundo, sobre todo en países en vías de desarrollo, en donde existe la necesidad de ganarse la vida  a como dé lugar. La Red Latinoamericana de Recicladores (RLR), por ejemplo, agrupa a los movimientos nacionales de recicladores informales de 16 países, entre ellos, Argentina, Perú y Nicaragua. Ello significa que no es un fenómeno meramente mexicano —de hecho, México no es parte de la RLR—, aunque  resalta por sus características particulares: la invisibilidad que reproduce la exclusión y marginación en la que viven familias completas, generación tras generación.

Mientras en México pretendemos ignorar la realidad, en el mundo el tema es relevante y es estudiado en instituciones académicas con reconocimiento global. En la Escuela de Gobierno de Harvard es temática prioritaria para al menos una profesora, e igual sucede con otra académica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Ambas imparten cursos sobre el problema de la basura en México. Con esto no busco menospreciar las valiosas contribuciones que a través de sus publicaciones han realizado sobre la pepena Héctor Castillo Berthier y Martín Medina, pero me resisto a aceptar que en un país de 112 millones de habitantes, sólo dos personas produzcan conocimiento al respecto y que no haya más investigadores interesados.

Los organismos internacionales también son activos en el tema, particularmente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que cuenta con una Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo que ha echado a andar en Brasil, Argentina, Colombia, Perú, Bolivia y al parecer, pronto en México. En alianza con Coca Cola y Fundación Avina, lo que busca la estrategia es mejorar la situación económica de los recicladores informales y sus familias, así como su integración a la cadena de valor generada por el reciclaje. Esto, desde la perspectiva de mejoramiento del modelo de negocios.

En la parte de reivindicación de derechos laborales, ha habido incidencia ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En la 102 Conferencia Internacional del Trabajo, la recicladora colombiana Nohra Padilla realizó una intervención como parte de la delegación de la organización no gubernamental Mujeres en el Trabajo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO). Presentó las demandas laborales de los recicladores informales al pleno, lo que generó una discusión sobre sus derechos laborales alrededor del mundo. ¿Porqué no tenemos una Nohra Padilla mexicana pronunciándose al respecto?

Finalmente, no podemos dejar del lado las manifestaciones artísticas vinculadas al tema de la basura. Entre ellas encontramos la película Wasteland del brasileño Vic Muniz, inspirada en los recicladores informales de Brasil. Asimismo, el proyecto Landfill Harmonic, en donde se utiliza la música para la transformación social de una comunidad que vive en los tiraderos de Cateura, Paraguay. La orquesta, conformada por niños y jóvenes de la comunidad, toca instrumentos construidos con residuos seleccionados del tiradero; el próximo 27 de agosto ofrecerá un concierto en el Banco Interamericano de Desarrollo y en el Centro Kennedy de Washington, DC.

Ante la mundialización del tema, no puedo dejar de preguntarme: ¿Por qué México no? y la respuesta nos responsabiliza a todos.

México no, porque nuestros pepenadores aún no se han empoderado democráticamente.

México no, porque nosotros ciudadanía, en la forma de académico, gobernante, representante, artista, trabajador, empresario, o el rol que mejor te acomode, preferimos permitir la explotación de las personas que se encargan de llevarse la basura que todos generamos, en vez de indignarnos y tomar acción.

¿Sabes si el trabajador/a que recolecta tus residuos es voluntario o contratado? Pregúntale, entérate de cómo vive y cuánto gana, te van a sorprender sus respuestas y él/ella se va a sorprender de tu interés. México tiene  toneladas de residuos sólidos generados por las millones de personas que vivimos aquí: nos toca entrarle.

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* Abogada por la Universidad Iberoamericana, maestra en Estudios Legales Internacionales
por The Fletcher School of Law and Diplomacy. Especialista en derechos humanos

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